Todo lo ocurrido esta semana en materia de nombramientos y renuncias en el campo de la diplomacia internacional es bueno para el presidente. No sólo porque de un golpe resolvió varios problemas sino también porque se definió, de una vez, lo que será la política durante los próximos años en tres escenarios importantes: el del Partido conservador, el del Acuerdo humanitario y el de las relaciones con los Estados Unidos.
He dicho que la historia reciente del conservatismo le hace honor a la máxima maturanesca de que se puede perder ganando. Sacó un millón y medio de votos menos pero quedó parado con el gobierno. La prueba es el ministerio de gobierno para Carlos Holguín. Esto, sin embargo, no quiere decir que el partido no necesite primeros auxilios con urgencia para no desaparecer el todo. Y esos primeros auxilios, por lo visto, los dará Andrés Pastrana.
El expresidente es el jefe natural del conservatismo. De haber estado liderándolo durante las elecciones, es posible que otro gallo hubiera cantado por lo menos a nivel de los comisios parlamentarios. Pero no fue así y Andrés prefirió guardarse para darle la mano al partido en un nuevo momento que parece estar llegando ahora. Por lo tanto se le verá activo, combativo y una nueva política azul, sin duda, se dejará ver.
Sobre el Intercambio humanitario, si algo tiene claro el gobierno es que está íntimamente ligado al tema de las relaciones con Francia. La razón se llama Ingrid Betancur. Para los franceses Ingrid es un símbolo y no simplemente un caso más de secuestro. Es casi que la encarnación moderna de su lema revolucionario Liberté, Egalité, Fraternité. Libertad para los ciudadanos franceses en el mundo entero, igualdad en la medida en que su gobierno lucha por todos de la misma manera y fraternidad en cuanto a la solidaridad que despierta su caso dentro y fuera de su país.
La familia de Ingrid ha criticado fuertemente a Pastrana, Samper y a Uribe. Y hoy el único que tiene posibilidad de maniobra en ese tema el presidente. Con Samper como embajador, puede adivinarse que la cosa no habría fluido de la mejor manera. Con Pastrana en el tema, tampoco. Pero Uribe ya le cumplió a ambos. De manera que en lo que tiene que ver con el intercambio, el presidente tiene ahora el camino libre para trabajar, trabajar y trabajar.
Por último hay que decir que Carolina Barco va a ser una gran embajadora. Tiene vínculos familiares con los Estados Unidos y su experiencia es un sello de garantía. A diferencia de Pastrana, Carolina sí es una ficha del presidente. Y ya no tendrá que manejar todas las relaciones exteriores de Colombia sino que podrá concentrarse en las más importantes. Sin duda lo hará muy bien.
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Luis Alfredo Ramos no puede ser gobernador de Antioquia pues estaría volviendo al escenario local siendo estrella del escenario nacional. Tampoco puede ser embajador pues, si se aleja de sus votantes, Alas, que ya cogió alas, se queda con todo. ¿Y entonces? ¿Será que se le mide a competir con Andrés Pastrana por la jefatura del Partido conservador?
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