20 agosto 2005

El primer paso

Muchos consideran que el gobierno de Álvaro Uribe lo ha hecho todo bien. Otros, creo yo también que muchos, consideran que tiene miles de lunares y que sólo el efecto teflón, producto de la coyuntura de orden público, le ha permitido tanta cosa al presidente. Sin embargo, más allá de lo que piensen unos o de lo que opinen otros hay una cosa que nadie puede negar: en materia del manejo que se le ha dado a Telecom, la cosa difícilmente hubiera podido ser mejor.

Bastante revuelo ha habido por el hecho de que Telecom, después de haber tratado de asociarse de alguna manera con alguien en Colombia, haya terminado haciendo el negocio con un extranjero. Ante esto se pueden decir dos cosas. La primera es que a las administraciones locales de Bogotá y Medellín les pasó lo que a la novia bonita, que por hacerse escasa para hacerse desear, le encuentran reemplazo. Después de ese ojo afuera, no hay Santa Lucía que valga.

La segunda es que afortunadamente, en esta materia el gobierno se quitó la camiseta del patriotismo electoral. Habiendo podido reforzar su posición en el partidor si finalmente hay reelección, el Presidente entendió que el negocio de la telefonía ha tomado un rumbo en el mundo entero muy definido y que el que no lo siga, desaparece. Dejó de lado la política y sin problema aceptó la inversión extranjera. Muy bien.

La telefonía fija está en picada y está siendo desplazada por la celular, que a su vez compite con la transmisión de voz a través de Internet a móviles o a otros computadores. Con este panorama, Telecom no tenía más remedio que dar el salto a las grandes ligas, fuera como fuera y lo dio. La empresa, además de los muchos negocios que pueda generar con sus redes por su reciente matrimonio, tiene los ojos puestos en la comunicación móvil y ya dio el primer paso.

Los críticos se han quedado sin argumentos. Hoy en día los grupos de telefonía celular más grandes del continente hacen presencia en el país y en franca lid se disputan los clientes. Comcel y Telefónica, dos empresas sólidas, poderosas y con excelente servicio y tecnología, se han lanzado a mantener e incrementar sus ventas. Por otro lado, Colombia Móvil ha encontrado un nicho en el mercado con mucha creatividad y apuntándole a segmentos distintos. En esta competencia, el gran ganador es uno sólo: el consumidor, es decir, el país.

¿Qué viene ahora para Telecom? La definición de cómo será el negocio. ¿Y después? Competir. Y como eso de vender minutos ya está inventado, los ojos de empresas y consumidores estarán puestos en los servicios de valor agregado. Ahí habrá otro gran campo para que las compañías de telefonía celular sigan prestando un buen servicio.

*****

El caso de Kaleth Morales en Colombia es similar al de Nino Bravo en España. Trágicamente muere el hombre, pero su música empieza a vivir para siempre.

Cruce de cables

Hace varios años la vida me dio la oportunidad de acercarme a los medios de comunicación de varias maneras y conocerlos por dentro y por fuera. Primero tuve que hacer como abogado una acérrima defensa judicial muy enredada y me tocó lidiar una avalancha mediática verdaderamente salvaje. Conocí la gloria y el infierno. Pero hoy sé que los medios actúan, la mayoría de las veces, buscando interpretar la verdad.

Terminados esos episodios me dejé seducir por aquello que conocí. Desde entonces he hecho prensa escrita informativa y de opinión, periodismo en televisión, en Internet y también, esporádicamente, radio. Todo en el periodismo me apasiona y de alguna manera me es natural. Eso lo saben quienes me conocen y por eso la periodista Cecilia Orozco, hace ya más de un año, me invitó a conocer a dos colegas, uno de ellos, el hoy presidente del CPB, César Mauricio Velásquez.

Nos reunimos en compañía de otro amigo, miembro de la junta de esa agremiación. Mis contertulios me contaban de sus experiencias en diferentes medios de comunicación y yo oía apasionado. La noche se fue yendo con la velocidad propia de los buenos ratos. Casi al final, César Mauricio y Cecilia, me alentaron a hacerme miembro del CPB, lo cual desde entonces, a pesar de no haberse concretado, siempre sentí como una obligación moral muy pendiente.

Por eso esta semana no podía yo dar crédito a lo que pasó. Cecilia renunció al CPB por su desacuerdo con la presidencia y Cesar Mauricio salió por radio, institucionalmente, a cuestionar el hecho de que el periodista Daniel Coronel se exiliara por haber sido él y su familia, amenazados de muerte. ¿La agremiación de periodistas más antigua del país con ambigüedades frente semejante situación? ¿El Círculo fundado por los comunicadores más importantes del país en los últimos 50 años con semejante actitud?

A César Mauricio, literalmente, se le fueron las luces y se le cruzaron los cables. Lo de las luces lo digo porque por más cuestionamientos que se tengan sobre las posturas públicas de un colega, lo cual hace parte de la libertad de pensamiento y de expresión, cuando el presidente del CPB habla, el que habla es el Círculo. Y que institucionalmente se le quite importancia a las amenazas de muerte a un periodista no sólo habla mal del país, sino del gremio.

Y ahí es donde entiende uno lo de los cables. El director del CPB tiene varios: el de su muy respetable vocación religiosa, el de su antigua enemistad con Daniel Coronel, el de su facultad de comunicación y más recientemente, el del uribismo. Al tratar de hacer de todos uno sólo, se le cruzaron. Y así César Mauricio, a quien con cariño recuerdo alentándome a ingresar al CPB, terminó dando el ejemplo que dio. Lo triste es que al final los sacrificados fueron el Círculo y otro periodista más de oposición.

Para mí hacer parte algún día del CPB, será un verdadero privilegio. Sin embargo, por ahora, lo seguiré considerando una obligación moral, muy pendiente.

Nota: Que no se olvide que recientemente Alvaro Uribe le ofreció la embajada en Canadá al anterior presidente del CPB y que él, valientemente, dijo que no.

13 agosto 2005

Poder desde el poder

Los últimos quince días estuvieron llenos de política. Como lo estarán todos los días del año. Cuando la sensación general era que el presidente se estaba quedando sólo, desde Palacio, sin ningún tipo de pudor, se gestaron los movimientos que tienen a Uribe otra vez en la batalla por quedarse, atornillarse y perpetuarse en el poder. Algunos han sido legítimos y corresponden a la realidad de que el poder es para poder. Sin embargo, otros han dejado mucho qué desear y no le auguran nada bueno al país.

La encuesta de los medios de comunicación le despertó al presidente nuevamente el bicho electoral. Lo primero que hizo fue neutralizar a Pastrana que iba a ser su gran dolor de cabeza, especialmente con el tema de la paz y el acuerdo humanitario. Andrés podía reivindicarse poniendo a su gente a hacer política y demostrar que siempre tuvo razón en esos temas. Pero Uribe, hábilmente, con esa habilidad turbayista prestada, cambió las reglas del béisbol y con el primer lanzamiento lo dejó out. Luego miró cómo quedaba la cosa y se enfocó en Peñalosa.

Al exalcalde le vieron desde la casa de Nariño la incomodidad y lo calibraron. Se la vieron en el Congreso liberal cuando Gaviria se despachó contra el presidente. Se la vieron en cada reunión de precandidatos del Partido liberal a la que asistió. Vieron que se sentía como mosco en leche. Supieron que con un empujoncito se bajaría del Trasmilenio de la oposición liberal y se subiría al del gobierno. No sé de dónde vino el empujoncito ni quién hizo la llamada. Pero Enrique dijo no voy más y prefirió la comodidad de la cercanía de Palacio que la dura vida de la oposición.

Como semejante reculada implica necesariamente aceptar la reelección, el exalcalde ya encontró dónde acomodarse. Aspirará de nuevo a la alcaldía de la capital y lógicamente todo el mundo ya está considerando ese escenario: un presidente candidato, dueño de un exalcalde candidato a alcalde. Muy bonito. Todo, mientras el Polo democrático se prepara para dar la pelea al ver amenazado su poder en la capital.

Digamos que hasta ahí todo había sido relativamente normal, por lo menos en este país en dónde, repito, el poder es para poder. Lo que vino después, sin embargo, sí se pasó de la raya. El presidente de manera irresponsable había atacado los resultados de la ETB en un foro público. Luego, como si nada, desde el curubito de Palacio salieron correos electrónicos desprestigiando la empresa bogotana. Cuando el alcalde mayor reviró con toda la razón y la cosa se puso caliente en los medios, el propio presidente decidió intervenir llamando a la W para trancar la polémica y de paso dejarse oír nuevamente ante “el pueblo de la Patria”.

El periodista Felix De Bedout, fue incisivo. Uribe, apoyándose en que todo lo que dice lo aplaude la gente, lo menospreció y básicamente le dijo que no hiciera una tormenta en un vaso de agua. Lo que pasa, es que esto no es un vaso de agua. Por eso muy bien por el periodista. Repito: no es un vaso de agua. Es la política colombiana en la que están de por medio muchas cosas. Entre ellas la legitimidad, la institucionalidad, el derecho a informar libremente, y como si fuera poco, la democracia.

06 agosto 2005

Imaginarium

El tema puede ser algo trasnochado porque al fin y al cabo se ha dicho de todo al respecto. Pero no puedo pasar en blanco sin tocarlo. Y es que cuando supe que se le ofreció a Pastrana que fuera embajador en Washington me alegré mucho. Muchísimo. Dije qué maravilla, un papayazo así no se lo ponían al expresidente hace rato.

Primero fue Samper cuando era presidente. Para quitarse a Andrés de encima lo invitó a hacer un pacto con el gobierno. Andrés lo mandó al chorizo. Luego fue el exfiscal Gómez Méndez cuando, siendo Andrés presidente, decidió hacerle control político al proceso de paz. Pastrana le contestó y lo dejó calladito. Por eso ahora, durante el fin de semana que siguió al ofrecimiento, imaginé lo que se estaría cocinando y me despaché varios globos.

Dilucidé un escenario en el cual Pastrana se tomaba unos días para pensar la respuesta. Durante ellos, imaginé, se cocinaría el salto más perfecto hacia el liderazgo de la oposición en la Colombia de Uribe. Con los planteamientos que venía haciendo El Siglo, con la contundencia de las declaraciones del ala no gobiernista del conservatismo, el trampolín hacia el estrellato estaba listo. Una respuesta de Pastrana en el tono de los últimos tres años, anunciando su llegada definitiva al país para hacer política, lo consagraría.

Imaginé una lista fuerte y cerrada al senado encabezada por Juan Camilo Restrepo. Desbaratará el avispero del voto preferente pensé. Renovará el Senado, le meterá calidad y altura, volverá el debate de ideas y se acabará el trueque de votos por puestos. Imaginé unas listas a la Cámara con Andrés tirando línea. En la batalla. En el barro de la política. Repartiendo carisma y experiencia por los departamentos.

Pensé en la posibilidad de la unión del conservatismo y la escogencia de un candidato propio. Tal vez en una consulta popular azul, soñé. Vi un partido conservador con vocación de poder queriendo tener presidente propio. Destrozando el raro invento de Carlos Holguín.

Esta será una campaña magnífica, dije. Con Gaviria y sus ejércitos rojos de un lado y Pastrana y sus soldados azules del otro, tratando ambos de recobrar la institucionalidad. Luchando por la salvación de una Constitución que llevó a Colombia a la vanguardia del constitucionalismo de posguerra y que ha aguantado cuanto golpe se le ha querido dar desde el poder. Metiéndole democracia a este país polarizado. Creando consensos, haciendo política, reconciliándonos a todos, demostrando que es posible acabar la guerra por la guerra por la vía del diálogo.

En esas andaba cuando el lunes pasado recibí la noticia de que Andrés había aceptado ser el nuevo embajador en Washington. El martes, esta columna se escribió sola en mi mente. Cuando el viernes me senté a ponerla en papel, salió de un jalón y sólo me varé en el final. En esas andaba, cuando entendí que lo que había que hacer ahora era no pensar con el deseo. Era tiempo de afrontar la realidad, felicitar a Uribe y desearle al presidente Pastrana en su gestión, buen viento y buena mar.