Entrar en barrena, según el diccionario, es un término de aviación que significa “Empezar a descender verticalmente y en giro, por faltar, deliberadamente o por accidente, la velocidad mínima indispensable para sostenerse en el aire”. Lógicamente, semejante definición me llevó a pensar de inmediato en el presidente Uribe.
En quince días Uribe bajó 10 puntos porcentuales en la intención de voto. ¿Quién lo iba a creer? Bueno, pues he ahí el agua tibia. ¿Cómo no iba a pasar esto con tantos desaciertos?
Este fenómeno tiene responsables concretos y el primero es el propio Uribe. No sólo se estrelló de frente contra una realidad que él mismo se ha empeñado muchas veces en no ver, sino que esa misma realidad está alcanzando a los ciudadanos que están despertando del sueño en que los tenían. Se están dando cuenta que sí hay guerra, pobreza y una separación grande entre los diferentes estamentos de la sociedad.
Otro responsable es el Comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo. Es cierto que en la mayoría de momentos recibe órdenes. Pero como también actúa como el parrillero del presidente por cuenta propia, sus yerros repercuten en aquél.
El comisionado dispara verbalmente contra quienes incomodan al gobierno por sus posiciones, poniendo en la picota pública a quienes cometen el error fatal de no estar de acuerdo con él. Se le olvida que existen una responsabilidad y una ética públicas que deben imperar cuando se tiene el poder.
El otro responsable es Juan Manuel Santos. Pareciera no recordar que una campaña presidencial es un tinglado en el que si se da papaya, se paga. En 15 días ha dejado al presidente en posiciones muy vulnerables que han sido aprovechadas al máximo por la oposición. Es probable que su conducta no sea intencional. Pero también es probable que vuelva a cometer errores que sigan afectando al gobierno.
Frente a este panorama, los asesores de Palacio, que no son ningunos bobos, entraron en pánico. Por eso tomaron la decisión de dejar al presidente quieto en primera y aplazar su lanzamiento como candidato. Con esto lo sacan del debate público, que es donde falla, y lo mantienen en los medios, que es donde acierta.
Esta actitud tiene varios problemas. El primero es que en el juego de la política es difícil borrar los errores, especialmente si se está en el poder. El segundo es que se está viendo que el presidente está asustado y esto lo hace una presa más fácil. Y el tercero es que eso de esconder al candidato para mostrar solamente al mandatario no puede durar mucho.
Lo que está por ver es si el bajonazo de Uribe en la encuesta es coyuntural o si empezó a descender verticalmente y en giro, por faltarle, deliberadamente o por accidente, la velocidad mínima indispensable para sostenerse. Porque para muchos el presidente imbatible, el de los índices inalcanzables, ya entró en barrena. Habrá que ver si tienen razón.