A los uribistas, con excepción de los que andan con el presidente por puro oportunismo, les gusta todo lo del Primer Mandatario. El sombrero, el tono de voz, los regaños, la reelección y seguramente ya andan pensando en el periodo 2010 – 2014. Por eso es posible que la máxima votación del presidente quede establecida el domingo. Y que si hay segunda vuelta, la cosa se le ponga realmente color de hormiga.
Claro que el domingo el único candidato debería ser Uribe. Los demás aspirantes han debido dejarlo solo en la elección a fin de no avalar con su presencia y concurso el fraude del 2002. Otro gallo cantaría. Pero a la leche derramada no hay que llorarla ni hacerle duelo y entonces, con la realidad en frente, gane Uribe o pierda, la presidencia que termina quedará legitimada en las urnas.
Ante esto viene la pregunta de por quién votar. Y pienso que yo no votaría por Uribe por dos razones. La primera es la coherencia, esa que como el sol, está bien escasa en el país por estos días. Coherencia es el compromiso personal con uno mismo. Y la segunda es que votar por el presidente es aceptar que un gobernante puede cambiar las reglas del juego para favorecerse y que eso es algo digno y aceptable.
En efecto, el voto por Uribe no sólo legitima el fraude de hace cuatro años sino que también avala la reelección. Es cierto que, desde el punto de vista jurídico, la cosa pasó, pero desde el político y desde el de la decencia, ponerle conejo a la democracia nunca puede ser aceptable. Por es, por Uribe no. ¿Y entonces? ¿Por quién votar?
En Gaviria y Serpa hay algo importante y es la valentía en el disenso. En Colombia, para muchos, disentir políticamente en este momento de la historia es echarse la soga al cuello y por eso prefieren la comodidad del silencio y la alabanza falsa. Sin embargo, estos candidatos disienten duro y con argumentos. Por eso me gustan.
Lo de Mockus es diferente en cuanto al discurso pero sigue teniendo puntos flojos como el de que lo que justifica la extradición es la ineficiencia de nuestro sistema penal. Creo que se trata de un pragmatismo al que le falta teoría del Estado. Sin embargo, sería un gran presidente Antanas.
Yo votaré por Carlos Gaviria. Encuentro en él coherencia, academia, visión y respeto a la constitución. Son factores que se echan de menos desde hace rato en el país, especialmente a nivel del gobierno. Es un hombre serio que va al ritmo de la vida actual.
Gaviria entiende a la juventud y sobre todo, busca un Estado basado en la libertad y no en el poder. Para él las razones de Estado, eso que Uribe llama “los supremos intereses de la Patria” y con lo cual busca justificar todo, no existen. Para Gaviria nada justifica el detrimento de la dignidad de la persona. Ese es el planteamiento por el cual votaré.
Claro que tengo otro argumento para votar por él y que en mí pesa mucho: en algún momento oscuro me dio una luz. Desde entonces es mi amigo. Y yo, simplemente, trato de ser buen amigo.