Salvador Rincón nació en el municipio de Santa Helena del Opón. Tres años más tarde sus padres se fueron a vivir a Contratación donde Salvador comenzó bachillerato. Tiempo después, ingresó a la universidad de la UIS con la ilusión de volverse médico cirujano.
Para el año 2004 Salvador contaba con una sólida formación académica y estaba metido de lleno en el área social. Había sido candidato juvenil al consejo de Bucaramanga y había sido elegido vicepresidente del Movimiento Comunal y Comunitario de Colombia, que agrupa las juntas de acción comunal de todo país.
Ese mismo año Salvador decidió emprender una marcha universitaria desde Bucaramanga hasta Bogotá, para explicarle al gobierno la necesidad de defender la red hospitalaria de Colombia. Cuando la marcha llegó a la capital, el presidente accedió a entrevistarse con Salvador. En Palacio, cuando Salvador le contó a Uribe a qué venía, el presidente se volteó donde su asesor Juan Lozano y le dijo: “Juan, démele un contratico a este muchacho”.
Eso de darle un “contratito” a quienes lo han contradicho le ha salido bien a Uribe en otras oportunidades. Pero con Salvador se equivocó. Porque al oír el ofrecimiento Salvador le dijo a Uribe que él no estaba pidiendo puesto ni dejaría sus peticiones a cambio de un dinero mensual. Que su lucha no estaba en venta y menos sus ideales.
Quién dijo miedo. Uribe se descontroló. En voz alta explicó que sus logros en la política eran fruto del trabajo. Y aunque los ánimos duraron en apaciguarse, Salvador no se inquietó. Le pidió al Presidente que como mínima consideración leyera el documento que traían los marchantes. Luego se despidió y se fue.
Salvador siguió su lucha. La Cámara Junior lo eligió Ejecutivo del año en Santander y el diario Vanguardia liberal lo nombró “Personaje del año 2004” en ese departamento. En el 2005 recibió el premio nacional de lidEerazgo universitario, organizado entre otros, por El Tiempo y la revista Semana. Ese mismo año se graduó como médico cirujano.
Hace pocos días Salvador emprendió otra correría. Con 30 de sus compañeros se lanzó a recorrer las carreteras del país en bus, a fin de lograr un millón de firmas para lograr que el derecho a la salud tenga el carácter de fundamental. Adicionalmente, lanzó su candidatura al senado por el Movimiento Comunal y Comunitario.
Salvador y sus amigos llegaron el pasado 22 de febrero a la Plaza de Bolívar. Allí instalaron más de 2 mil banderas recogidas durante su gira. Mucha gente manifestó su apoyo. Yo no estuve ahí pero ese día conocí esta historia y encontré por quién votar al senado: por el número 1 del Movimiento comunal y comunitario, Salvador Rincón.