Esto que parece tan claro puede no serlo. La razón es que no ha empezado oficialmente la campaña y en el uribismo ya empezaron los roces. La pelea hoy en día está casada entre dos grandes grupos. En una esquina el del senador Germán Vargas Lleras, Cambio Radical, y en la otra el Partido de la “U”, que es un intento de Juan Manuel Santos por aglutinar a los demás uribistas.
Santos ha querido lograr una unión de las fuerzas leales al presidente para enfrentar la campaña e invitó a Vargas Lleras a hacer listas conjuntas. Lo que pasa es que al senador no le puede sonar la cosa porque no puede endosar su trabajo de ocho años, que al fin y al cabo, es la base de su aspiración presidencial.
Ni Santos ni Vargas Lleras son realmente uribistas. Su tendencia a favor del presidente es básicamente electoral. Ambos querían ser candidatos bendecidos por la mano de Uribe, pero con la reelección, les tocó aplazar la aspiración y ahora tienen que acomodarse.
Su condición política es muy diferente y por eso no caben fácilmente en la misma olla. Mientras que Santos no es senador Vargas Lleras sí. El exministro tiene la fuerza en su capacidad de aglutinar parlamentarios que por cuenta propia no tiene acceso a ciertos sectores de poder, mientras que Vargas Lleras la tiene en las urnas. Los congresistas de la “U” no son de Santos. Los de Cambio Radical, sí son de Vargas Lleras.
Esta es una diferencia fundamental a la hora de buscar el mejor lugar en el equipo de campaña del presidente. Ambos quieren ser la niña bonita del Uribismo y ocupar los puestos de honor. Pero para Uribe no representan lo mismo. Santos cubre necesidades del presidente que no llena Vargas Lleras, quien a su vez, tiene un manejo electoral del cual el ex ministro carece.
Uribe tiene que manejar el tema con mucho tino. Es probable que el Presidente logre apaciguar un poco las fricciones y tratar de pegar la cosa. Sin embargo, esa será una unión siempre débil. ¿Le ofrecerá a alguno de ellos la fórmula a la vicepresidencia? ¿Preferirán ser ministros y llegar al final del segundo periodo mejor posicionados?
La pelea interna no es nueva. ¿Se acuerdan del Nuevo Partido? Lo que pasa es que antes de la reelección lo peor que podía pasarle al uribismo era hacer el oso. Hoy la cosa es diferente. Ahora el mal cálculo puede terminar teniendo un costo electoral que, por muy posicionado que esté Uribe como candidato, frente a lo rara que es la política en Colombia, puede llega a ser muy alto.