Se supone que con la segunda fase del Plan Colombia podrá derrotar a la guerrilla y acabar con el narcotráfico. Pero nova a ser así por una simple razón: con Venezuela armándose hasta los dientes y mandando la parada política en Latinoamérica, la prioridad de los Estados Unidos no será más la seguridad nacional de Colombia, sino la seguridad regional. Bush, simplemente, no puede permitir que se le arme un incendio en su patio de atrás.
La definición de la política americana para la región tiene varios componentes. El primero es el político, que poco a poco, sigue su rumbo hacia la izquierda. Chávez va a volver a ganar y Lula también. En Ecuador el manto de duda ya le cayó encima a las elecciones. Correa todavía puede ganar y si pierde, no habrá manera de que acepte la derrota. Kirchner anda bien parado en Argentina y Bachelet en Chile. Y Evo Morales, que era el que se veía más débil, aguantó.
Acá surge el segundo componente. Bajo esta realidad, Colombia deja de ser importante para Estados Unidos por su conflicto interno y empieza a serlo desde el punto de vista geográfico. Bien se sabe, la situación geográfica es lo primero a la hora de analizar cualquier eventual estrategia militar. Y nuestro país es el trampolín por excelencia hacia Venezuela.
El tercer componente es que Chávez anda de compras. Aviones rusos, misiles chinos, tecnología militar de punta, barcos españoles, en fin, se ha hecho a toda clase de juguetes de guerra. Tiene el discurso y además tiene la chequera. Y algo más: la frontera.
Cualquier ejercicio militar “rutinario” en la frontera colombo-venezolana, del lado de allá, debería generar una reacción, también “de rutina”, del lado de acá. Pero esto no sucede por dos simples razones: la primera, por la falta de hombres. Y la segunda, por la falta de plata. Los soldados colombianos que son muchos y son machos, están ocupados disparándole a las FARC. Y no hay recursos, pues están destinados para la continuación del plan patriota.
Nadie puede entonces sorprenderse con anuncios como el del impuesto al patrimonio o la visita del número tres del Departamento de Estado Nicholas Burns para hablar de guerra. Claro, se dirá que mucho de lo que venga, aviones y munición, será para reforzar la Seguridad Democrática. Pero creo que más bien que será para reforzar la frontera, aún más ahora que nuestro ministro de defensa tiene tanta tela cortada con las autoridades del hermano país.
La estrategia americana en Colombia, entonces, cambiará. Y seguramente será rápido porque los Estados Unidos no tienen mucha plata disponible ni a Bush le queda mucho capital político para gastar en nuestro país, ahora que de Irak le llegan sus soldados en bolsas negras derechito al cementerio de Arlington. Además enfrenta las elecciones de Congreso con su partido tratando de hacer magia para que le vaya bien.
Los halcones de Washington le quitarán los ojos de encima al Putumayo y al Caquetá y los pondrán en la Guajira y el en llano. Puede ser el primer paso para convertir el Plan Colombia en el Plan Venezuela. Habrá que ver qué pasa.
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