Bastante revuelo ha habido por el hecho de que Telecom, después de haber tratado de asociarse de alguna manera con alguien en Colombia, haya terminado haciendo el negocio con un extranjero. Ante esto se pueden decir dos cosas. La primera es que a las administraciones locales de Bogotá y Medellín les pasó lo que a la novia bonita, que por hacerse escasa para hacerse desear, le encuentran reemplazo. Después de ese ojo afuera, no hay Santa Lucía que valga.
La segunda es que afortunadamente, en esta materia el gobierno se quitó la camiseta del patriotismo electoral. Habiendo podido reforzar su posición en el partidor si finalmente hay reelección, el Presidente entendió que el negocio de la telefonía ha tomado un rumbo en el mundo entero muy definido y que el que no lo siga, desaparece. Dejó de lado la política y sin problema aceptó la inversión extranjera. Muy bien.
La telefonía fija está en picada y está siendo desplazada por la celular, que a su vez compite con la transmisión de voz a través de Internet a móviles o a otros computadores. Con este panorama, Telecom no tenía más remedio que dar el salto a las grandes ligas, fuera como fuera y lo dio. La empresa, además de los muchos negocios que pueda generar con sus redes por su reciente matrimonio, tiene los ojos puestos en la comunicación móvil y ya dio el primer paso.
Los críticos se han quedado sin argumentos. Hoy en día los grupos de telefonía celular más grandes del continente hacen presencia en el país y en franca lid se disputan los clientes. Comcel y Telefónica, dos empresas sólidas, poderosas y con excelente servicio y tecnología, se han lanzado a mantener e incrementar sus ventas. Por otro lado, Colombia Móvil ha encontrado un nicho en el mercado con mucha creatividad y apuntándole a segmentos distintos. En esta competencia, el gran ganador es uno sólo: el consumidor, es decir, el país.
¿Qué viene ahora para Telecom? La definición de cómo será el negocio. ¿Y después? Competir. Y como eso de vender minutos ya está inventado, los ojos de empresas y consumidores estarán puestos en los servicios de valor agregado. Ahí habrá otro gran campo para que las compañías de telefonía celular sigan prestando un buen servicio.
*****
El caso de Kaleth Morales en Colombia es similar al de Nino Bravo en España. Trágicamente muere el hombre, pero su música empieza a vivir para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario