09 julio 2005

Grandes decisiones

La semana termina con dos hechos muy significativos. El primero es el retiro del ministro de defensa y el segundo es la presentación, por parte del presidente Uribe, de la terna para Fiscal general de la nación. Ambos son hechos de los que dependerán, en buena medida, el futuro del país y la imagen del presidente.

Sobre el adiós del ministro puede decirse que, aunque él dice que se trata de una decisión tomada desde el principio del año, la verdad es que la cosa no está tan clara. Si así fuera habría que preguntarse por qué esperó seis meses para ejecutarla exponiéndose, de paso, a la censura del Congreso. Cabe recordar que, aunque no terminó censurado, sí salió con un ala rota.

Al ministro se le veía mal. Más que cansado, lo cual es lógico con el ritmo endemoniado del gobierno, se notaba golpeado. Tal vez es que una cosa es presidir una empresa o una junta directiva y otra es montar el potro más bravo del gobierno. Su ministerio no fue malo, pero al final, la sensación que queda es que ese potro se la estaba pudiendo y que él decidió bajarse antes de darse un porrazo.

Camilo Ospina es su reemplazo. La importancia de esta decisión es que él tiene ahora la responsabilidad de apuntalar la política de seguridad. De lo bien o mal que lo haga dependerá la imagen final del presidente. Porque este gobierno le apostó todo su prestigio a la seguridad y el enemigo sigue por ahí haciendo daño. Y como si fuera poco, la reelección quedó malherida con el navajazo del procurador, lo que augura que no habrá segunda parte. Así que el reto del nuevo ministro es grande. Para él, buen viento y buena mar.

Sobre la Fiscalía hay que decir que Luis Camilo Osorio tuvo la titánica labor de depurarla y descontaminarla. Y no le tembló la mano a pesar de los rayos y las centellas que le llovieron. Además, entendió que esa institución tenía un poder desmedido y, contra viento y marea, lo redujo. Osorio le quitó a la Fiscalía su condición de herramienta inquisitiva a servicio del régimen de turno. El país le debe semejante beneficio, así como la implantación del sistema oral de justicia penal que está dando muy buenos resultados.

El sucesor de Osorio tiene que estar a la altura de la nueva institución. Y por eso hay que celebrar el cabezazo del presidente de incluir en la terna al abogado Jorge Pretelt. Este monteriano se ha movido en los terrenos de la academia como profesor doctorado en la Universidad española Alfonso X el Sabio. También en los del poder público como magistrado del Consejo Nacional electoral y conjuez del Consejo Superior de la Judicatura. No es un político; es un jurista. No saldrá de la Fiscalía aspirando a la presidencia. Y sobre todo, no trabaja como penalista, lo que garantiza que no tiene socios que litigarán ante él.

Esta fue una semana de grandes decisiones. Ahora, habrá que ver qué pasa.

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