30 abril 2005

Godo porque ajá

Hace quince días terminé mi columna diciendo que el Partido Conservador estaba desapareciendo. Me llovieron mensajes de correo electrónico. Algunos criticaban que yo, “un conservador de nacimiento”, hablara así de mi partido. Otros me invitaban a trabajar por esa colectividad. Otros me insistían en que Uribe era Uribe gracias a “nosotros”.

Se me vino a la cabeza que, por lo menos hasta hace unos años, en Colombia se nacía con el equipo de fútbol y el partido político definido. Yo nací godo e hincha del Santa Fé. Tal vez por eso estoy acostumbrado a perder. El factor regional y el familiar pusieron su cuota, casi genética, sobre esas preferencias. En buen costeño, soy godo porque ajá.

La culpa la tienen la historia y la tendencia a repartir el ponqué del Estado. Tantos años de polarización, de odio, terminaron por definir a quién se debía querer y a quién no; a quién se debía juzgar y a quién no; a quién se debía perdonar y a quién no. Por otro lado, el amancebamiento del Frente Nacional borró las ideologías y convirtió a los partidos en un obstáculo para hacer política.

Reflexionando sobre lo que de fábrica se había incrustado en mi cabeza y en mi corazón, entendí que el tiempo ha llevado a la humanidad a ver aspectos que no son negociables, que no hacen parte de ninguna ideología, que no pueden ser objeto de discusión y que, lamentablemente, en Colombia siguen sin ser entendidos.

¿Ejemplos? El Estado Social no es una postura comunista como piensan buena parte de los conservadores y algunos liberales. Los derechos del hombre (humanos) tampoco. El respeto de la dignidad de la persona es un pilar del Estado y no un poema de amor. Los derechos económicos existen porque existe la desigualdad y no para acabar la iniciativa privada.

Se me dirá que el problema no es sólo de Colombia sino universal. Se me pondrá de ejemplo, como se hace últimamente para todo, a los Estados Unidos (es que algunos confunden el Universo con el país de Bush). Pero les digo: ¿Estado Social gringo? Pues sí. ¿Dignidad de la persona? Pues sí. Otra cosa es que el que predique no aplique. Pero los americanos son los autores buena parte de la historia de la libertad, y como tales, la entienden y la defienden.

Se me argumentará que en Colombia hay matices en los partidos. Que en el liberal hay socialdemocracia y neoliberalismo y que en el Conservador hay derecha, centro derecha y hasta izquierda. Mentira. Lo que hay en ambos es una sed de poder personalista con una determinada visión sobre algunos temas específicos, pero no más. De resto, toda la definición se da en torno a cómo resolver el conflicto armado. Es más, la cosa es tan grave, que si en Colombia no hubiera guerra, habría que reinventar la política.

¿Qué el partido conservador está desapareciendo? Lo repito: Sí. Nadie en él da la talla y por eso es hora de pasar la antorcha. Al Partido liberal, por el contrario, se le apareció la Virgen: tiene a Gaviria. A un Gaviria recargado, repensado, distinto, que lo está salvando.

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