16 diciembre 2006

Holocausto moral


Quienes de una u otra manera ejercemos el periodismo en Colombia parecemos armados de fábrica para ver en lo que no entendemos, algo ilegal. Si al final nos equivocamos, pensamos que si bien no había algo ilegal, sí algo sospechoso. Y si otra vez los hechos nos quitan la razón, entonces, para impedir que el ego ruede por los suelos, nos tranzamos con que eso que creímos ilegal y sospechoso y no lo era, termine siendo indelicado.

Es lo que ha pasado con los cuestionamientos a la Corte Suprema de Justicia por el hecho de que italiano Giorgio Sale haya ido, supuestamente a intrigar, por casos en los que tenía algún interés. Primero nos imaginamos que de parte de los Magistrados seguramente había algo ilegal. Al darnos cuenta que nos equivocamos, lo volvimos sospechoso. Y al final, cuando las normas y los hechos nos quitaron la razón, nos quedamos en que pudo haber algo indelicado.

La verdad monda y lironda, sin embargo,  es que las líneas jurisprudenciales  nos quitaban la razón desde el comienzo. Lo que pasa es que los periodistas, cuando no sabemos derecho (lo cual es tremendamente común), lo confundimos con la moral. Y como la moral es la relación ética y particular con uno mismo, terminamos creyendo que lo que está bien o mal para nosotros, es eso: derecho. Y nos equivocamos. Por otro lado, con mediana responsabilidad periodística, el asunto se habría entendido mejor. Basta conocer el principio legal de la competencia para entender que no todos los magistrados miran todos los casos. Es importante honrar la exactitud.

Por otro lado, la política, esa maravillosa concubina de todos los colombianos, no se escapa de ningún rincón. Y lamentablemente es un arte de descrédito personal. Por eso, ¿Qué mejor para minar la credibilidad de una Corte Suprema que está castigando el amancebamiento entre políticos y paras que enlodarla? Muy raro que se le den navajazos morales a la Corte ahora que precisamente le está metiendo la mano a un Congreso que, por momentos, se juró intocable. No estoy diciendo que los periodistas o los medios estén en esas. Pero creo que muchos enemigos de la Corte sí están en esas a través de los medios.

La Corte Suprema de justicia está haciendo lo que le corresponde y lo está haciendo bien. Ponderadamente y con estudio. No tienen los magistrados la culpa de que muchos políticos hayan decidido jugar a la casita con los paras y hayan concebido y parido el Estado paramilitar que hoy tenemos. Pero sí tienen los magistrados la responsabilidad de castigar ese hecho y el país necesita que la cumplan a cabalidad.

Los periodistas, por otro lado, tenemos que averiguar e informar, pero con responsabilidad. Porque ahora que el para-congreso está teniendo que rendir cuentas y la Corte Suprema la obligación de salvar al país, los periodistas tenemos que ponernos del lado que toca. Y ese lado es el de la verdad que es el de la Corte. Hay que impedir que así como hace 20 años tuvo lugar el holocausto del Palacio de Justicia en el que eliminaron a los magistrados físicamente, ahora se dé otro holocausto judicial en el que otra vez se elimine a los magistrados, pero ahora desde el punto de vista moral.

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