08 abril 2006

Pánico escénico


Quienes critican a Uribe por no ir a los debates olvidan algo muy importante: que el presidente tiene toda la razón. De ninguna manera él tomaría una decisión diferente. Aunque se sienta elegido (como Serpa hace cuatro años), tiene que cuidarse y ni bobo que fuera para exponerse a las fieras esas que se lo comerían vivo con palabras. Su pánico escénico está totalmente justificado. Y las razones son las que siguen:

- Va ganando: No ir a los debates es normal en los candidatos que puntean en las encuestas. Sólo tienen qué perder, mientras que, para los que están rezagados, todo es ganancia. El argumento válido para el presidente, sin embargo, afecta la democracia.

- El halo mesiánico: Uribe se siente superior a todos los hombres. Al fin y al cabo, José Obdulio y compañía no dejan de compararlo con Jesús. En las carreteras del país hay vallas que “proclaman su resurrección”. Al presidente lo alaban tanto, le dicen de tal manera que es el salvador, que se lo cree. Y así, ni más faltaba que se fuera a poner a debatir ideas con una manada de mortales que aspiran a sucederlo.

- Los troperos: Como a pesar de lo anterior hay mucha gente que no está de acuerdo con Uribe, hay algo de oposición. ¡Gracias a Dios! (al verdadero Dios). Pero las Sturmtruppen tienen su versión criolla. Amigos del presidente que le “dan en la jeta” a quien lo critique. ¿Qué tal la paliza de Rafael Correa a Clemencia Echeverri? Entonces, si Uribe tiene quién lo defienda, ¿para qué defenderse solo en un debate?

- Los amedrentadores: Existe una horda de Uribistas, todos al parecer provistos de buenos equipos de computación, que se la pasan llenando de epítetos y amenazas de muerte los buzones de correo electrónico de los periodistas y políticos que nos atrevemos a decir que Uribe es mortal y comete errores. Nuevamente, si el presidente tiene quién lo defienda así ¿para qué exponerse a las preguntas en los debates?

- Interrogantes felinos: ¿Uribe teniendo que contestarle a sus contrincantes y a los periodistas todas las preguntas sobre el dinero que le dio “La gata” para su campaña presidencial del 2002? Se vería “a gatas” para hacerlo. Entonces, obviamente, mejor evitarlo haciéndole el quite a la cosa.

- El Bloque Norte: Si fuera a los debates, al presidente le tocaría responder frente al país la acusación de que este grupo paramilitar le puso 300 mil votos en la Costa en la pasada elección. Mejor no ir…. ¿Cierto?

- La realidad: Al presidente le tocaría enfrentar la realidad: ¿Por qué se modificaron los sistemas de medición para alterar los resultados económicos? ¿Cuánto costaron las detenciones masivas? ¿Cuáles fueron sus frutos reales? ¿Por qué dice que va a hacer algo que no hizo en cuatro años? ¿Por qué no ha cumplido sus cien promesas electorales? ¿Por qué ahora sí quiere el acuerdo humanitario y antes no? ¿Cómo así que en Colombia no hay guerra? ¿Y ahora quién podrá defendernos?

Por Dios señores candidatos… Uribe tiene toda la razón en no querer debatir con ustedes. Tiene pánico escénico. Y además, justificado.

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