04 marzo 2006

Problema Mockusiano


Siempre he admirado a Antanas Mockus. Desde el incidente que causó su salida de la Universidad Nacional, me ha parecido que le aporta mucho a la política. Creo además que ese aporte es sobre todo en inteligencia. También, que por encima de los descaches, como el del Día sin Hombres o Mujeres, Mockus en realidad nos pone a pensar. Sin embargo, en estas elecciones, cometió un error que puede ser una estocada final para su candidatura.

Algunos le han criticado sus mutaciones. Pero en realidad ese no es el problema. Se plantea que antes era más irreverente y que ahí estaba su encanto. Y se dice que eso ya no está. Yo en cambio creo que las metamorfosis políticas, cuando son consecuentes, son producto de la madurez.

También hay fuertes críticos de su campaña actual. Pero ese tampoco es el problema. Aunque se afirma que su publicidad no se entiende, que causa rechazo y que es muy rara, yo opino distinto. El concepto es algo particular en cuanto se basa en simbología, pero invita a reflexionar. De manera que unas por otras.

El problema tampoco es que las listas de Mockus no sean buenas. Todo lo contrario. Nombres como el de Hernando Gómez Buendía son garantía de seriedad. Aunque por lo menos la lista al Senado sí es como el Real Madrid: lleno de estrellas que no hacen goles. Y con el nuevo sistema electoral lo que cuenta son los goles. Pero ese tampoco es el problema.

Entonces, ¿cuál es el problema? Pues que si la lista de Mockus al Senado no saca el umbral, apague y vámonos. Sus amigos habrán quedado tendidos en el ruedo por la aplanadora de los votos amarrados de otros partidos. Y todo con un efecto colateral: la candidatura presidencial sentirá el totazo. Sufrirá un golpe durísimo que la dejará agonizante.

Problema mockusiano que no tiene solución fácil. El candidato, así tenga buen nombre, buena gestión que mostrar y así tenga votos propios, puede verse seriamente afectado por la mecánica electoral si su lista se hunde.

Cuando se aspira como independiente se busca el voto de opinión y se puede crear un fenómeno que lleve al triunfo, como el que le dio al propio Mockus su primera alcaldía o como el de Uribe. También se puede pasar sin pena ni gloria, caso en el cual no se obtiene la Presidencia pero se gana el espacio. Pero otra cosa es quedarse rezagado por cuenta del mal cálculo.

Habiendo podido quedarse quieto y esperar el reajuste de posiciones poselectorales, Mockus prefirió dejarse contar con unas listas a las que al parecer les falta gasolina. Si saca el umbral, no habrá problema. Seguro habrá senador. Pero si no saca el umbral, mala cosa. Porque entonces Mockus, por su propia decisión, habrá quedado con un ala rota. Y ese es un muy mal estado para enfrentar a Uribe.

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