13 marzo 2006

Candidatos presidenciales


Pasó lo previsto. Lo que la razón indicaba que pasaría. Con algunos palos, eso sí, como la desinflada del Partido Liberal o la victoria de Carlos Gaviria en la consulta del Polo. Pero de resto, todo corresponde a la nueva lógica en la manera de hacer política en Colombia: desde el poder.

La pregunta ahora es cómo queda el abanico de candidatos presidenciales en este escenario postelectoral. Y para eso, vale la pena examinarlos uno por uno, ahora que ya todos están definidos.

Álvaro Uribe: es el ganador y sigue como el más fuerte. Pero esto era previsible. Con el poder del Estado empujando, cualquier otro resultado habría sido una derrota para el presidente. Eso sí, parece que al poder uribista le están sumando más votos de la cuenta. Un ejemplo: Convergencia no parece estar tan inclinada a alinderarse.

Horacio Serpa: Ganó bien pero su partido se desinfló. No se sabe es si quedó en una buena posición porque, aunque podrá recoger a su partido y convertirse en su jefe natural, para las elecciones presidenciales parece no tener las cosas tan despejadas. Si  este Serpa no se inventa alguna cosa que lo diferencie del Serpa de las dos últimas elecciones, no tendrá nada que hacer.

Carlos Gaviria: borró a Navarro y se quedó con la candidatura. Aunque algunos dicen que se quedó con el Polo otros dicen que es la oficialización de su división. Sea cual fuere la tesis, la verdad es que ganó muy bien y ahora tiene un impulso que capitalizar.

Antanas Mockus: hace diez días expliqué por que la iniciativa de Mockus de lanzar listas propias a Senado y Cámara me parecía un error. Si no saca el umbral, dije entonces, su candidatura sufrirá un golpe mortal. Y eso es precisamente lo que pasó. El profesor Mockus no entendió que un candidato sin maquinaria que aspira a ganar generando un fenómeno de opinión, no se puede dejar contar antes de tiempo. El resultado es triste. Crónica de una muerte política anunciada.

Alvaro Leyva: al contrario de lo que hizo Antanas, Leyva no lanzó listas propias. Por eso pudo darse el lujo de ver esta contienda desde la barrera y prepararse para la primera vuelta. No se ha dejado contar y por lo tanto su candidatura está como antes de las elecciones. Hasta ahora fue espectador de la batalla pero le va a tocar empezar a dejar de serlo.

Hasta ahí los candidatos. Basta decir solamente que el sistema de votación no es simple. Entre cuadernillos, tarjetones y números, todo fue bastante enredado. Por otra parte, la constante histórica de abstención  no cambió así el jefe de debate haya sido el presidente en ejercicio. Pareciera entonces que la democracia en Colombia todavía es adolescente.

Y lo último, quedó demostrado que estas fueron unas elecciones de voto amarrado y en las presidenciales, las cosas pueden ser diferentes.

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