14 enero 2006

Cabeza sin Piedad


Es cierto que el Voto preferente acabó con la importancia del puesto que ocupan los nombres en las listas al Congreso. Al contrario de lo que ocurría antes, ahora se puede votar por cualquier renglón. Sin embargo, no menos cierto es que encabezar la lista de un partido determinado es una especie de premio que sigue siendo importante. Todo eso lo sabe Piedad Córdoba y por eso tiene la piedra afuera.

La molestia se debe a que ella aspiraba a encabezar la lista oficial del Partido Liberal al Senado pero César Gaviria, jefe de la colectividad, prefirió a Cecilia López. Ante los hechos, Piedad tuvo que agachar la cabeza. Claro, no sin antes soltar una pulla: "Causa descontento y desconfianza que no se decida de manera democrática la conformación de las listas" fue lo que dijo. Traducción: “Carajo, me da rabia porque me quitaron el puesto. He debido ser yo la cabeza de lista.”

Desde el punto de vista político, que es el que le interesa a Gaviria, esta fue una buena jugada. El expresidente mató varios pájaros de un solo tiro. Le puso oficio a Cecilia, quien andaba en una precandidatura legítima pero sin rumbo, quedó con un precandidato menos en qué pensar y tiene un primer renglón que no genera desconfianza ni polariza. Además sigue con Piedad a bordo.

Lo anterior no quiere decir, sin embargo, que Cecilia haya sido la mejor opción. Cualquiera de los otros precandidatos habría sido mejor cabeza de lista. En especial Serpa. Si lo que se busca es revivir el liberalismo él era el hombre. Sin embargo, Horacio prefirió pasar a la historia de otra manera.

Para Cecilia, en cambio, la cosa es muy buena. El puesto en la lista y la manera en que llegó a él la pueden realmente llevar al Congreso. Sin duda Gaviria ya comenzó en reordenamiento en las bases del partido para conseguir votos a fin de que su renglón no se vaya a quemar.

Piedad, por su parte, no se rinde. Ella sabe que en estricto derecho se había ganado el puesto en la lista pero también que de nada sirve llorar sobre la leche derramada. Por eso es que está altiva y combativa y buscará su curul como sea. Tiene un par de ventajas: no pretende hacer malabarismos ideológicos ni se asusta.

Por otro lado, también Piedad sabe que en las urnas puede estar su revancha. Me refiero al gusto personal de verificar el error anunciado. Si Piedad saca más votos que Cecilia, seguro mirará a Gaviria y le recordará siempre que si ella hubiera encabezado, al Partido le habría podido ir mejor. Será un momento en el que Piedad atacará sin piedad. Claro que para eso ocurra hay que esperar a ver qué pasa.

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- Me gusta ver a Alfonso López en la plaza pública.

- No me gusta ver a Juan Manuel Santos y Germán Vargas peleando por puestos y listas cuando podrían estar junto a los precandidatos liberales buscando la presidencia.

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