De la teoría política porque, desde que se inventaron que la lucha por el poder se podía estudiar científicamente, los politólogos, una vez más, descubrieron el agua tibia: que la democracia se potencializa a través de los partidos cuyo objetivo es llegar al cargo de mayor decisión en el Estado. Es lo que se llama vocación de poder.
Los partidos buscan el poder con uno de sus miembros o con una coalición, dependiendo de la realidad en un momento dado. Y la realidad en este momento es que el país está destrozado y necesita opciones. Crece el desplazamiento, se aumenta la desigualdad y la supuesta seguridad tiene que ver más con las sensaciones y menos con las situaciones. Frente a estos desafíos el conservatismo está paralizado y con la consulta la única opción que presenta es la de “conservar” el statu quo de miseria económica y política.
Ante la ley la situación no es mejor. La Constitución establece que los estatutos de los partidos son su legislación y los del conservatismo disponen que, en la consulta popular, se debe preguntar “si el partido desea tener candidato propio o candidato de coalición”. Sin embargo, en el tarjetón se preguntará sólo si el partido quiere un candidato de alianza y no si quiere un candidato propio. Por lo tanto la pregunta está incompleta e induce al error.
Lo anterior no es especulación. Ahí están los libros, las cifras y el tarjetón para demostrarlo. Y eso sin tener en cuenta el punto de vista político. Porque si se tiene en cuenta, es obvio que se inventaron la consulta para legitimar una decisión ya tomada. Se quiere que los conservadores se vayan con Uribe porque eso les asegura burocracia. Por eso se amañó la redacción de la pregunta y se incluyó en el tarjetón una leyenda, que al final parece se tuvo que suprimir por puro pudor, que decía: “Si quiere apoyar a Álvaro Uribe Vélez, marque SI”. ¡Qué horror!
Como si fuera poco, se ha promovido la consulta pidiendo que se vote por Uribe. ¿Quién paga la pauta? ¿El directorio conservador? ¿El Estado? Y dos perlas más: la primera, en la consulta puede participar cualquiera así no pertenezca al partido. Y la segunda, uno puede votar varias veces tan sólo cambiando de puesto de votación. Muy democrático.
El conservatismo perdió su vocación de poder, no le responde al país, promueve una consulta ilegal y se burla de la democracia. La dirigencia azul no puede seguir “poniéndole conejo” a su electorado, hipotecando el partido y metiendo la mentira de que sólo habrá futuro dentro del bolsillo del Presidente. ¿En dónde están acaso las autoridades electorales? ¿Quién es el encargado en la Colombia de Uribe de controlar este tipo de cosas?
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