15 octubre 2005

Hipótesis bomba

Mucho se ha especulado sobre si el atentado al senador Germán Vargas tiene algo que ver con la reelección. Yo, en lo personal, creo que no. Sin embargo, eso no indica que eventualmente no haya tenido que ver con las elecciones que están a la vuelta de la esquina.

Una hipótesis es que fue la guerrilla. No hace falta ser Sherlock Holmmes para pensarlo aunque tampoco para entender que Vargas Lleras no es el mal mayor de la insurgencia en estos momentos. Cierto, que el atentado haya sido con una bomba parecida a la de El Nogal es un indicio fuerte. Pero por esa misma razón, la hipótesis parece demasiado obvia.

Otra teoría es que el intento de asesinato provino de una alianza narcopolítica. Y aquí hay que preguntarse: ¿Narcopolítica? ¿Cómo así? ¿Qué quiere decir eso exactamente?

En las épocas en que el Cartel de Cali tenía en su nómina al poder público, la Narcopolítica era una alianza de conveniencia en la que los políticos recibían plata a cambio de favores. Pero con los Rodríguez Orejuela en Miami y la situación actual del país como está, hay que enfocar la cosa por otro lado.

El factor de poder ilegal más ligado a la política ya no es el tráfico de drogas sino el paramilitar. Hace años la política estaba embadurnada hasta el tuétano de narcotráfico y hoy lo está es de paramilitarismo. Antes el Congreso era en su gran mayoría del Cartel y hoy lo es de las AUC. Donde antes mandaba don Miguel ahora parece mandar Don Berna. La triste leyenda de la Narcodemocracia ha dado paso a la de la Paracocracia.

Al final, la paradoja es que sabiendo cómo se financian los paras, todo termina siendo prácticamente lo mismo. Y por eso la alianza narcopolítica que habría atentado contra Vargas Lleras sería entre paras y políticos.

¿Pero por qué el atentado precisamente contra Vargas Lleras? Por una parte su movimiento pinta electoralmente arrollador y varias curules “paras” peligran. Por otra, fue él quién primero rechazó el apoyo de congresistas por vínculos “paras”. Lógicamente nada de esto le ha gustado a los muchachos de Ralito. Pero hay algo más: la muerte del congresista llevaría a un repudio nacional que fortalecería las posiciones extremas de las autodefensas.

Es cierto, si algo ha tenido Vargas Lleras es una postura frente a las FARC y las AUC que a ambos grupos les debe molestar mucho. La diferencia parece ser que para la guerrilla el senador como tal no es su mayor piedra en el zapato, mientras que para los paras puede significar una pérdida real de poder político, que pueden no estar dispuestos a soportar así como así.

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Me imagino que a los Uribistas les habrá parecido un acto de profundo patriotismo que el presidente haya aprovechado el atentado para hacer campaña…

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