05 marzo 2005

El ajedrez

En la política, como en la vida, hay instantes que marcan el tiempo por venir. La historia de Colombia está llena de ellos. La aplastante victoria de Álvaro Uribe, la Constituyente del 91 y la disidencia de Galán en el 82 son algunos. El Frente Nacional, el golpe de Estado de Rojas y el Bogotazo son otros más. Y así podría uno seguir descubriendo páginas de historia patria qué resaltar.

Esa dinámica, propia de un país que como Colombia respira política, no se detiene. Falta más de un año para las elecciones y están pasando muchas cosas. Gaviria volvió al ruedo y está llamando y mandando. El oficialismo liberal se está uniendo y cohesionando en torno a él y todo parece indicar que el expresidente que nos dio hace años la bienvenida al futuro se la va a jugar otra vez toda por su partido.

Pero hay más: el conservatismo está roto y con bastantes heridas. López, Samper y Pastrana siguen haciendo política y hablando de temas que el gobierno no entiende. Y como si eso fuera poco, se acerca definitivamente la decisión de la corte Constitucional sobre la reelección de la cual dependerá en buena medida el futuro de la política nacional.

Si hay reelección el uribismo fortalecido por la victoria en la Corte seguirá dedicado al “alabaré a mi señor”, como dicen en misa, y se preparará para la contienda electoral. Los liberales y los conservadores que se han dejado aceitar a punta de lentejas cerrarán filas en torno al presidente. Los que no, mirarán hacia sus propios partidos. El conservador será todo un torbellino pues el pastranismo querrá jugarse una carta propia y los congresistas azules tendrán que escoger entre el uribismo personalista de Holguín y el plan del jefe natural.

El partido liberal escogerá su candidato en consulta popular con positivas consecuencias en lo electoral. La primera es que la consulta impulsará sus listas pues es el mismo día de la elección de Congreso. La segunda es que su candidato quedará legitimado en las urnas. Y la tercera es que definirá por vía popular y para los próximos años su norte ideológico.

De esto último dependerá a su vez la suerte del Polo democrático: si la consulta la gana el ala social del liberalismo, puede haber matrimonio como en la elección de Lucho a la alcaldía. Pero si gana el ala de centro derecha Navarro, Petro y sus amigos tendrán que ver si juegan solos o si se van para otro lugar.

Si la reelección se cae, el panorama será distinto: los conservadores uribistas saldrán corriendo donde Pastrana con la humildad de la más bella adúltera arrepentida. Por su parte Uribe tendrá que escoger candidato. Es probable que le dé por ungir a alguno de sus amigos para que se lance con las banderas de la seguridad democrática a recoger sus votos. Pero como es la cara del santo la que hace el milagro, es más probable que todos jueguen en la consulta popular liberal. Ahí las discrepancias rojas se definirán en las urnas y nuevamente, dependiendo del resultado el Polo tomará decisiones.

La política colombiana es un ajedrez en el cual interactúan los políticos con y sin partido, los violentos, los medios de comunicación, los grupos económicos y hasta los gobiernos extranjeros. Tal vez el que muchas veces se ha quedado por fuera del juego es el pueblo. Claro que hace cuatro años, cuando nadie se imaginaba que el candidato del uno por ciento sería presidente, fue ese pueblo el que cambió las cosas. Habrá qué ver, luego de tanta polarización, luego de sufrir diariamente la terrible división de la sociedad entre buenos y malos, ese pueblo cómo se comporta la próxima vez.

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