Esta estrategia estuvo compuesta de tres elementos. Al primero se le puede llamar “El ladrido del labrador” y parte del hecho de que, en el mundo canino un ladrido, así provenga de un ejemplar de raza noble, es por lo general una advertencia. En el caso del gobierno consistió en poner a Fabio Echeverri a advertirle al país que, si la reelección no pasaba, el presidente sometería el proyecto a referendo. Óigase bien: otro referendo. Igualitico al que perdió Uribe el año pasado sino que esta vez con una sola pregunta: ¿Quiere usted que haya reelección presidencial? Bueno, y con otra diferencia. Porque no hay que olvidar que el referendo versión 2003 nos lo vendieron como un mecanismo contra la politiquería. Y eso, lógicamente, no podría pasar con el referendo versión 2004. Porque, ¿qué más politiquería que la que ha exhibido el gobierno para asegurar la aprobación de la reelección en cada debate?
El segundo elemento de la estrategia gubernamental fue importado del partido que perdimos con Ecuador y se le conoce como “marcación hombre a hombre”. En el fútbol consiste en que a cada uno de los rivales se le presiona personalmente para impedirle jugar bien. En el escenario político consistió en hacerle a cada congresista un seguimiento personal para convencerlo de votar a favor del proyecto de reelección. A cada uno se le llamó, se le invitó a almorzar, se le ofreció algo de “oxígeno” y se le hizo entender, con una encuesta reciente pagada por todos los colombianos, que votar en contra de un gobierno tan popular es una bobada. Algunos parlamentarios se dejaron seducir por esas mieles mientras otros declinaron las invitaciones y los ofrecimientos.
El gobierno andaba en esas cuando se dio cuenta que la representante conservadora Yidis Medina estaba en el grupo de quienes votarían en contra. Y así las cuentas no le daban. Entonces, activó el tercer elemento de su maniobra. Uno que bien puede llamarse “El del capitán que manda sobre el marinero” y que parte del principio de que en política todo el mundo tiene jefe. Los uribistas buscaron al gamonal superior de doña Yidis y cuadraron el voto con él. Eso sí, la representante, muy tiesa y muy maja, alcanzó a hacer subir bastante sus acciones. Como buena mujer se hizo escasa para hacerse desear, luego se dejó invitar a Palacio, con voz temblorosa pidió mayor inversión social en su región, comió tamal con tinto con Sabas y finalmente dijo mmmmm…. bueno. Toda una vuelta canela política sin precedentes ni rubores.
Con esta estrategia el gobierno consiguió que se aprobara en tercer debate el proyecto de reelección. Ahora falta la votación en la plenaria de la Cámara para concluir la primera vuelta del proceso legislativo. La cosa le salió bien a Uribe pero tuvo que meterle muela, maña y mucha, mucha muñeca al asunto para que le sonara la flauta. Lo grave es que el tema continúa debilitando la política y desinstitucionalizando el Estado.
Ehh, Ave María, dirán en Palacio, si eso no es grave; qué importa que en los dos años que le quedan a Álvaro el país se descuaderne un poco, si al fin y al cabo estamos es asegurando que haya cuatro años más. Ahí ya se verá cómo se compone la cosa; y quien quita hombre, de pronto hasta le metemos a esta gente otro referendito; eso nos lo votan seguro… dejá y verás… así, quién quita, hasta aseguramos que la palomita en el poder nos dure a todos todavía un poco más.
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