24 septiembre 2005

Mariogus

Además del privilegio de escribir en las páginas de este semanario, tengo el de también hacerlo en “La Patria” de la ciudad de Manizales. Los lectores de ambos medios, para mi fortuna, me escriben constantemente con comentarios, críticas y sugerencias.

En mi último artículo en el diario caldense plasmé algunas ideas sobre el llamamiento a la desobediencia civil que hizo el senador Ciro Ramírez en caso de que la reelección presidencial se caiga. Escribí: “El senador Ciro Ramírez, propuso desde su mandato de Senador de la República, que la gente se rebele contra la decisión de la Corte Constitucional si es adversa a la reelección. Qué barbaridad. También a él, como dice otra canción, se le «fueron las luces». ¿Quien juró cumplir y hacer cumplir la Constitución promoviendo ahora que se viole?

Bueno, pues el mismo día de la publicación me llegaron varios comentarios, dentro de los cuales seleccioné uno de quien firma Mariogus. Dice: Acatar el llamamiento del político Ciro Ramírez a la "desobediencia civil" frente a un posible fallo de la Corte Constitucional adverso a la reelección, sin duda equivaldría a un llamamiento a las armas, a la guerra civil, para quienes se encuentren dispuestos a DEFENDER LAS INSTITUCIONES incluso a sangre y fuego si llegare a requerirse.”.

El comentario de mi corresponsal tuvo en mí varios efectos. Por una parte, me mostró el grado de polarización al que hemos llegado en el país. Pensar que hay gente, hasta ahora no armada, dispuesta a tomar las armas para defender “a sangre y fuego” la reelección, no deja de ser síntoma de algo complicado.

Por otra parte, la nota me recordó otras, llenas de epítetos y amenazas, que durante el tiempo que llevo escribiendo he recibido. Gajes del oficio, supongo, como los que esta semana tuvieron que vivir algunos colegas de otros medios. Esta es una profesión en la que se está permanentemente expuesto a la agresión.

Pero lo que más me impactó del comentario es que evidencia la necesidad de que el gobierno sea totalmente cauteloso a la hora de hacer planteamientos sobre sus ganas de repetir. La confrontación social, producto del momento político, no resiste que se le eche más leña al fuego. No se puede incentivar a que haya más “Marioguses”. Por eso hay que celebrar y aplaudir la actitud del Presidente Uribe de decirles a sus funcionarios que no se refieran más al tema de la Corte y que él es el único interlocutor. Con eso Uribe asumió el control y la responsabilidad de lo que pueda pasar.

Los fallos judiciales son para respetarlos, aunque no se compartan. Por eso quienes escribimos y nos hemos opuesto a la reelección, si ésta finalmente se da, seguiremos haciéndolo midiendo y plasmando en el papel lo que sentimos. Si en cambio la reelección se cae, pues haremos lo mismo. Claro, no sobra que las autoridades empiecen a pensar cómo defendernos en la calle, por lo menos de personajes como mi amigo Mariogus.

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