Por ser esta la última columna del año decidí romper algunas reglas que al escribir siempre trato de imponerme. Una es la de nunca hablar en primera persona (esa la acabo de destrozar). Otra es la de, por puro pudor, no echarle flores a este semanario, pero es que se las merece y mucho. Y una tercera es la de no hablar de colegas periodistas por más que metan la pata o den papaya. La excepción la hago ahora simplemente porque, ay Dios, cómo no hacerla.
Termina otro año convulsionado para nuestro pobre “paisito” (estos son tiempos de diminutivos) y vale la pena mencionar algunas de las cosas buenas, malas y feas de la política del 2004. Arranquemos:
DEL GOBIERNO
Lo bueno: Que ha logrado mantener cierto optimismo entre la gente.
Lo malo: Que le quedó inmensamente grande la legislatura.
Lo feo: El intercambio no humanitario: el de puestos por votos.
DE ALVARO URIBE
Lo bueno: Que todavía trabaja, trabaja y trabaja.
Lo malo: Que dejó de ser presidente para volverse candidato.
Lo feo: El “Pijama Party” de “Julián” en el Tequendama.
DE LOS MEDIOS
Lo bueno: El Siglo, Soho y El Espectador.
Lo malo: Que pocos se atreven a decir lo que en realidad piensan del gobierno.
Lo feo: La defensa de María Teresa Ronderos a Gómez Buendía en la W: lo dejó en ridículo, dio una imagen distorsionada de la redacción de SEMANA que no tenía velas en ese entierro y mostró que hay “dueños de la moral” que se creen intocables.
DE LOS URIBISTAS
Lo bueno: Las ganas de ser diferentes a los demás.
Lo malo: Que son totalmente iguales a los demás.
Lo feo: Que cada vez que tratan de unirse hacen el oso. ¿No hay cama p’a tanta gente? ¿O será que no hay gente p’a tanta cama?
DEL PARTIDO LIBERAL
Lo bueno: El valor de ponerle el pecho a la aplanadora.
Lo malo: La patria nueva de Turbay.
Lo feo: El activismo político-judicial de algunos de sus miembros.
DEL PARTIDO CONSERVADOR
Lo bueno: Que no todos se entregaron.
Lo malo: Que muchos se entregaron.
Lo feo: Que tres años antes de las elecciones renunció a tener candidato propio.
DEL POLO DEMOCRÁTICO
Lo bueno: Que demostró que para que Bogotá funcione no se requiere hacer show.
Lo malo: Que todavía le falta consolidarse como partido.
Lo feo: Que no ha dejado de ser un salpicón ideológico.
DEL CONGRESO
Lo bueno: Rafael Pardo.
Lo malo: La genuflexión de la mayoría.
Lo feo: La reelección…
“y mi ñapa…:”
DEL 2004
Lo bueno: Que se acabó.
Lo malo: Que muchos se fueron.
Lo feo: “Muy delicioso, deliciosísimo, muy delicioso”. ¡Qué horror!
Feliz 2005.
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