Cuando el 28 de febrero La W le preguntó a Henry Montes si trabajaba con Alfonso Gómez Méndez y se asustó[oír], a mí me pareció raro. Supe que ellos habían sido abogados de Giorgio Sale y lo mencioné en El Espectador. La frase era una luz fluorescente para atraer zancudos. Esperé una semana y el mosco cayó: el ex fiscal mandó una carta con explicaciones no pedidas, trató de vincular más gente con Sale y quiso desviar la atención. Entendí que la luz fluorescente lo atrajo y lo chamuscó.
El susto de Henry Montes en La W era que se atara el caso de Sale con el ex fiscal. Por eso, ya descubiertos, fue Gómez Méndez quien dio explicaciones: que ellos no sabían que Sale era mafioso y que, cuando lo supieron, renunciaron a la defensa. También dijo que el caso “nada tenía que ver con actividades de narcotráfico”.
El Tiempo publicó en diciembre de 2006 que Montes era el abogado de Sale, que el caso arrancó en 2003 y que era por lavar tres mil millones de pesos[ver]. Entendí entonces que Gómez Méndez sí sabía que Sale lavaba plata, pero que no le importó sino cuando se hizo público. El 30 de diciembre de 2006, en una columna titulada "2007"[ver], hablé de la relación del ex fiscal con el italiano. El mosco se sintió pillado. ¿Fue entonces que Montes renunció? Por otra parte, raro que para el ex fiscal, lavar plata en Colombia no tenga nada que ver con narcotráfico.
Ante la maniobra de Gómez Méndez, me surgieron preguntas: ¿Su oficina renunció también a los honorarios? ¿Cuándo? ¿Cuánta plata lavada le entró al ex fiscal? ¿Le incomoda a Gómez Méndez el nombre del mafioso pero no su dinero? ¿Enriquecimiento ilícito?
Hay otra perla. Como Sale era socio de Mancuso[ver] y Henry Montes defendía a Jorge Luis Caballero por vínculos con paras, me pregunté por la relación del bufete con las Auc. La revista Semana publicó que Montes renunciaría a esa defensa, dizque porque Caballero no se entregó a la justicia[ver]. Me pareció raro, pues Montes no hizo sino justificar en La W que su cliente no apareciera[oír]. Entendí, entonces, que el mosco se había sentido pillado otra vez. Si la primera renuncia fue para tapar lo de la mafia, esta parece para tapar lo de los paras. ¿Quién pagó los honorarios? ¿Cuánto eran? ¿Con cuánto se quedó el ex fiscal?
Pero hay más. Resulta que, en mayo de 1999, Carlos Hernando Maya, tesorero de Víctor Patiño Fómeque (cartel del norte del Valle), fue capturado y confesó que ellos también dieron plata para la campaña liberal del 94. Maya entregó pruebas a la Fiscalía, pero el fiscal Gómez Méndez no investigó. Y no es que fueran pruebas débiles. Eran tan contundentes, que con ellas extraditaron después a Patiño Fómeque[ver].
El ex fiscal le dijo el 23 de marzo a La W que no recordaba esto. Tampoco recordó que, en diciembre de 1999, un avión de su Fiscalía trajo a Maya a Bogotá, ni que al testigo estrella lo mataron en Cali[oír]. Pero el que sí se acuerda es Rasguño, capo del mismo cartel, quien ya dijo que cantará en Estados Unidos[ver]. Eso debe tener muy nervioso a Gómez Méndez, porque le van a refrescar la memoria, a larga distancia, en un país en el que no tiene influencias. Él sabe que otro proceso en Colombia contra Rasguño puede embolatar la extradición. Y, de pronto, por eso salió rapidito a proponer que mejor confiesen al capo primero aquí en la Fiscalía. De ahí saldrían los procesos que le enredarían el viaje a Miami[oír]. Todo un palo en el ventilador.
No puedo terminar sin hacer dos preguntas finales. La primera es cuánta plata le entró a Gómez Méndez por los procesos que llevaban sus socios ante la Fiscalía cuando él era Fiscal. Creo que ha sido el único Fiscal General con oficina paralela litigando.
Y la segunda pregunta es qué pensará de todo esto el Partido Liberal. César Gaviria ha tratado de devolverle al liberalismo su honorabilidad, desmarcándose incluso de pesos pesados como Horacio Serpa. Eso es algo muy valioso como para que le aparezca semejante mosco chamuscado en la leche y le toque tomársela.
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