11 febrero 2006

Interrogantes felinos


Se debe tener cuidado al juzgar las decisiones judiciales iniciales en un proceso penal. Es muy fácil confundir la cárcel con la justicia, especialmente cuando los hechos son recogidos con espectacularidad por los medios de comunicación. Sin embargo, en el caso de “La Gata” Enilse López, es imposible no hacer unos planteamientos o sentar algunos interrogantes, especialmente ahora que se vienen las elecciones.

Lo primero que habría que decir es que la empresaria viene siendo conocida en el mundo judicial desde el final de la década de los 80 cuando se le empezó a vincular con el “El Mexicano”, el tristemente célebre capo de Pacho, Cundinamarca. Nada se ha podido probar en relación con las relaciones ilegales entre los dos, pero para cualquier investigador es evidente un común denominador: el paramilitarismo.

Porque es con esta actividad que le aparece otra pata al gato. Perdón a la Gata. La señora López ha resultado mencionada de una u otra manera en diferentes procesos judiciales sobre masacres en la Costa. De ahí, el nexo con los jefes paras parece que es directo. O por lo menos eso afirmó Gustavo Petro, cuando la vinculó de manera personal con Castaño, Mancuso y compañía.

Lo segundo para decir es que a Doña Enilse se le está investigando por dineros calientes. Ojo, no se trata de una investigación por plata cuyo origen sea el narcotráfico o el paramilitarismo. Ojo otra vez: Esto no indica que la plata no sea sucia. El dinero proviene de las arcas del municipio de Montecristo en el departamento de Bolívar y fue a parar a sus cuentas personales.

Nadie puede afirmar que todo su capital pueda estar contaminado por recursos provenientes de actividades ilegales, pero sí que parte de él puede estarlo. Y si esto es así, quiere decir que aquellas actividades en las cuales haya invertido esos dineros pueden haber sido financiadas con la ilegalidad.

Esto, que es grave en términos empresariales, lo es aún más en términos políticos. Porque la señora López, como casi todos los colombianos, vive y respira política. Y una cosa es que el dinero sucio financie una compañía para distribuir chance, y otra es que financie campañas electorales. Al fin y al cabo, de la primera manera se lava dinero mientras que de la segunda se compra poder político.

Y es en este último punto dónde la detención de la empresaria bolivarense puede ser definitiva para limpiar la política. Porque ¿a quién ha financiado doña Enilse electoralmente? ¿Desde hace cuánto? ¿Cuántos de los que se presentarán a las elecciones han recibido sus aportes? ¿No valdría la pena hacer el inventario ya y prevenir su participación para luego no tener que lamentar?

Teniendo en cuenta que el origen de los recursos para las campañas es público, esos datos no pueden estar cobijados por la reserva sumarial. Los electores tenemos derecho a saber antes de votar qué candidatos han recibido plata de la Gata. Por eso que Doña Enilse no se quede callada. Que hable, que diga, que cuente y si nadie tiene pecados felinos por esconder, entonces que nadie se preocupe

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